Etiquetas

, , ,

Pues, sinceramente, ya me gustaría a mí que me hicieran esta pregunta cada vez que quisiera ir al cine.

Antes de empezar, me gustaría aclarar que mediante esta reflexión no trato de posicionarme en contra del doblaje ni a favor del subtitulado. Por el contrario, pretendo exponer una breve comparación entre ambas opciones y, principalmente, manifestar mi opinión acerca de la facilidad o dificultad para escoger en este país.

En España, salvo en las grandes ciudades, la mayoría de las salas de cine solo

Mi plan para los miércoles.

proyectan las películas rodadas en otro idioma en su versión doblada. Salvo contadas salas de cine que se dedican a proyectar películas en versión original subtitulada (V.O.S.), normalmente en ciudades grandes, en el resto del país tenemos que conformarnos con las películas dobladas. He vivido en otras ciudades más grandes y sé que puedes elegir, pero donde ahora resido tengo que dar gracias por poder ver una película en V.O.S. a la semana. Y de octubre a mayo, porque en verano, nada. Y, aunque no conozco la situación en todas las ciudades, sé que Granada, tierra de estudiantes, tampoco ofrece ya esta opción. Podríamos buscar la causa en la época franquista, cuando se impuso el doblaje para «defender» nuestro idioma, pero esto es algo ya lejano, ¿no? En otros países, la situación es bien diferente. Por ejemplo, sin necesidad de irnos muy lejos, en Portugal no suelen doblar las películas y puedes ver cine en V.O.S. tanto en cualquier sala de cine como en tu casa, aunque ahora también nosotros podemos hacerlo en casa. Y sí, sé que en Portugal lo hacen así porque el subtitulado de una película resulta más barato que su doblaje, pero, ¿qué pasa en el resto de países donde sí tienen capacidad económica para doblarlas y no lo hacen? Y, si es más barato, ¿no sería lógico que pudiésemos ver más películas en su versión original?

No me resultaría difícil explicar por qué yo prefiero ver películas en su versión original, ya que mi vida está ligada a las lenguas extranjeras, y me puede resultar más fácil que a otra persona entenderlas cuando están rodadas en un idioma con el que estoy familiarizada. Por otro lado, ver cine en otro idioma es una herramienta obvia para aprender y mejorar un idioma extranjero, así como para familiarizarse con numerosas referencias culturales ligadas al idioma que se aprende. Así que entiendo que alguien me pueda decir que solo a mí y a los que hablamos otros idiomas nos interese. Pero, por otro lado, me encanta el cine y, corregidme si me equivoco, cuando me pongo en el lugar de otras personas a las que les gusta, o incluso que se dedican a ello, imagino que también preferirán escuchar las voces originales de sus actores favoritos, las bromas,  las referencias culturales o el impacto que puede causar el escuchar tu propio idioma cuando estás escuchando otro extranjero, por dar algunos ejemplos, con la credibilidad que todo esto conlleva.

Varios idiomas en una sola película y Brad Pitt chapurreando el italiano. ¿Alguien da más?
¿Y la gracia que tiene hablando en inglés?

Por otro lado, comprendo que no todas las personas quieran esforzarse en intentar entender una broma o referencia cultural porque, aunque es cierto que el subtitulado soluciona de la mejor manera posible tales problemas de traducción, el doblaje puede ser más completo. O mejor adaptado al receptor. Y esto es así especialmente en este país, donde el doblaje ser de una gran

Creedme, aún así, prefiero escuchar su voz.

calidad así que, ¿por qué entonces iba a preferir el espectador ver una película subtitulada? Resulta mucho más cómodo verlas dobladas. ¿O no? Porque a mí, cuando puedo ver una película en su versión original, me acompañan amigos que no tienen mucha idea de inglés, por ejemplo. O yo misma he sido capaz de ver alguna película en japonés, ¡siguiendo las imágenes al mismo tiempo que los subtítulos! Y no soy superdotada, eso os lo puedo asegurar. Así que, llegados a este punto, y antes de continuar, me gustaría decir que, igual que se reconoce siempre el trabajo de los dobladores, reconozcamos el de los traductores de subtítulos. Porque también lo hacen muy bien, ¡por supuesto que sí! Y, tras este espontáneo (o no tan espontáneo) reconocimiento, sigamos por donde íbamos… Decíamos que es muy cómodo ver las películas dobladas y lo preferimos a verlas subtituladas. ¿Preferimos? ¿Seguro? Pregunto, porque si preferimos algo es porque contamos con más de una opción pero, ¿tenemos en este aspecto opción de elegir? La mayoría de los cinéfilos de este país no la tenemos y, de estos, también la mayoría se ha acostumbrado a la única opción que ha tenido. Y, aunque no quito culpa a los que dicen que lo preferirían así pero no se quejan, también es cierto que mucha gente ni se lo ha planteado y, si lo hace, la mayoría dirá muy segura que «prefiere» el cine doblado. Sin embargo, ¿y si desde el principio solo hubiéramos tenido acceso a películas subtituladas? ¿Nos hubiéramos quejado y no iríamos al cine porque nos resultaría difícil seguir las películas? O, por el contrario, ¿nos habríamos acostumbrado y, por lo tanto, las preferiríamos así? Y ahora vuelvo al ejemplo de nuestro país vecino: por más que adore a los portugueses, no pienso que posean habilidades que nosotros no tengamos. ¿Vosotros sí? ¿Y los suecos? ¿Y los islandeses?

Para terminar, solo quiero recordar que no pretendo convencer a nadie de que una opción es mejor que otra, simplemente intento haceros ver que, en muchos casos, no existe esa opción. En mi opinión, la ausencia de opciones está relacionada, sencillamente, con la carencia de interés que ha habido en este país por la cultura, tanto entre los ciudadanos, como entre los mediocres que nos han gobernado y nos gobiernan. Esto ha sido así, entre otras razones, porque el hecho de que no tengamos un gran acceso a la cultura les ha venido bastante bien hasta ahora. Como mediocres, han decidido que lo más cómodo para nosotros es que veamos las películas dobladas, así como que escuchemos en centros comerciales, publicidad y demás medios, música de la talla de Michel Teló o Justin Bieber, por nombrar a algunos, en lugar de otro tipo de música. Sin ánimo de ofender. Reconozcámoslo, la cultura nunca ha sido un aspecto que nos interese demasiado ni en el que se invierta, o viceversa, puesto que esto puede resultar en algo así como un círculo vicioso: puesto que no nos interesa, no se invierte; y, puesto que no se invierte, no nos interesa. Y es que, si escucháramos con la misma frecuencia a Plácido Domingo o U2 con la que escuchamos –queramos o no– a Teló o Bieber, ¿no creéis que los adoraríamos y tararearíamos su música a todas horas? ¿O solo la buena música puede ser entendida por los músicos y el cine en V.O.S. por los que hablamos otros idiomas? Y así en todos los aspectos de la cultura.  Pues yo no lo creo así. Por el contrario, pienso que todos estamos igualmente capacitados para escuchar música clásica y emocionarnos, así como para escuchar a un actor estadounidense decir I love you, ver cómo la chica a la que se lo dice se emociona, emocionarnos nosotros también, y leer Te quiero. Y todo al mismo tiempo. Y, si aún siendo capaces, preferimos seguir escuchando a Bieber, escuchar a actores de todo el mundo hablar en español, leer sagas sobre vampiros adolescentes o adorar a Belén Esteban, me parece bien. Repito: me parece bien, siempre y cuando podamos escoger.

¿Cultura basura? No, gracias.

Anuncios